La Curiosidad Y El Gato

o una declaración de intenciones

Todos sabemos que la curiosidad mató al gato. Presuntamente al menos.

Pues resulta que no siempre fue exactamente así. Como nos cuenta el veterano investigador de refranes ingleses Gary Martin en este artículo, antes de llegar a convertirse en “curiosity killed the cat”, la acusación nació en realidad como “care will kill a cat”; así hacía su debut en una obra de teatro del inglés Ben Johnson en 1598. Aunque en aquel entonces la expresión ya estaba enfocada, como ahora, en el no meterse en asuntos ajenos, en cierto sentido es un bonito predecesor de la curiosidad: “care”, es decir, darle importancia a algo, preocuparse por algo.

En cuanto a la transición de “care” a “curiosity”, Martin empieza por recordarnos qué clase de reputación tenía la curiosidad:

La curiosidad no ha tenido buena prensa a lo largo de los siglos. San Agustín escribió en Confesiones, en el año 397 d.C., que, en los eones antes de crear el cielo y la tierra, Dios “forjó el infierno para los inquisitivos”. John Clarke, en su Paroemiologia de 1639, sugirió que “quien rebusca en cada nube puede ser golpeado por un rayo”. En Don Juan, Lord Byron llamó a la curiosidad “ese bajo vicio”. Esta mala opinión, y el hecho de que los gatos son notoriamente inquisitivos, llevaron a que la causa de su muerte cambiara de la ‘preocupación’ a la ‘curiosidad’.

El mensaje es claro: ser inquisitivo, hacer preguntas y buscar por los rincones es una ofensa peligrosa. Preocuparse demasiado es un crimen castigable. Y en cierto sentido, su razón de ser sí tiene. Hay quienes dicen que, en un contexto más ancestral y primal, la curiosidad bien podría considerarse una desventaja evolutiva: escuchar algo que se mueve entre los arbustos y querer descubrir lo que es fácilmente podría resultar en el final de tu línea genética. Cuando la supervivencia está en juego, la curiosidad es un lujo. El precio es demasiado caro y el riesgo no vale la pena.

Sin embargo, aquí y ahora, y por suerte, yo me la puedo permitir. Y menos mal, porque es de mis cosas favoritas. No sé qué haría sin ella. A día de hoy, creo que es de las cosas más valiosas que tengo. Hasta creo que puede llegar a ser una necesidad existencial. Yo siento que mi vida se vuelve mejor cada vez que descubro algo nuevo. Creo que las cosas que parecen interponerse entre nosotros y algo diferente son muy pequeñas en realidad, y creo que extender la mano y moverlas a un lado es de las mejores cosas que se pueden hacer.

En un mundo donde la ignorancia es la extinción, tanto la propia como la de otros, yo quiero venir a reivindicar esa curiosidad infantil, la que nos hace asomar la cabeza sobre el muro, pegar el oído a la puerta, el ojo a la rendija, la que nos lleva a hacer una pregunta nueva, a escuchar una canción en un idioma distinto o una historia de un lugar lejano, a salirnos de la senda para ver lo que no hubiésemos visto de otro modo, a hacer el horizonte un poco más largo. Yo reivindico la curiosidad como el comienzo del hilo rojo, como la fuente que desemboca en la empatía y el descubrimiento, la llave a ese potencial constructivo tan nuestro y tan fácilmente olvidado a la sombra de su contrario, conocido por todos.

He descubierto muchísimas cosas en los últimos años que me han hecho llevarme las manos a la cabeza y preguntar: «¿Cómo es que nadie me había hablado de esto hasta ahora?». A veces eran cosas bellas, a veces fascinantes, a veces inconcebiblemente trágicas y necesarias. Así que aquí estoy, hablando de cosas, por si a alguien, como a mí, le viene bien que alguien le hable de ellas.

Son muchos siglos los que lleva detrás de sí la famosa acusación contra la curiosidad, contra el preocuparse demasiado, y las nefastas consecuencias para el felino. Poco se habla, sin embargo, de la adición de una segunda mitad del refrán, que hizo sus primeras apariciones a principios del siglo pasado y que, tal vez, le venía faltando desde el principio:

“Curiosity killed the cat,
but satisfaction brought it back.”

“La curiosidad mató al gato,
pero la satisfacción lo devolvió a la vida”